lunes, 21 de noviembre de 2016

EL AMOR

El amor es, en esencia, uno solo, aunque tiene distintos grados de manifestación. La pureza del amor siempre está condicionada a la calidad del ser. A mayor calidad del ser, más pureza tiene el amor. Pero hay que entender que no se trata de una fuerza ciega, sino de una muy poderosa energía inteligente.

El amor no es un sentimiento, aunque su presencia exalta la cuerda de los sentimientos, desde el más bajo hasta el más elevado, dependiendo, por supuesto, de la calidad del ser y de la pureza del amor.

El amor es un flujo que viene siempre de arriba, en contraposición al deseo, que es un flujo que se origina desde abajo. El germen del amor debe ser cultivado y acrecentado por voluntad. Es una semilla que debe germinar mediante trabajos específicos que la mayoría descuida o simplemente desconoce. A esto se debe que el vulgo sólo sea capaz de expresar el germen del amor, y nunca sus frutos. Sin voluntad nunca hay verdadero amor.

Una de las más claras señales de la presencia del verdadero amor en un ser, es la voluntad de sacrificio que manifiesta. El sacrificio personal en beneficio del “objeto” amado, que puede ser una persona o todo el Universo, es la cara luminosa de una línea de polaridad que en el otro extremo presenta un egoísmo absoluto.


El egoísmo, que sólo se ama a sí mismo, no conoce el amor, porque es imposible amar un espejismo. Un ego aislado de otros egos no puede ser real, porque sólo Dios es Uno y todo lo demás es conjunto, pluralidad. Sólo mediante el amor, esa pluralidad podrá alcanzar el divino estado de la unidad, es decir, Dios.

domingo, 20 de noviembre de 2016

LA ÓRBITA ALQUÍMICA Y EL ESPÍRITU HUMANO

El año alquímico es una órbita en torno a un Sol Central, una órbita que pasa por el zodiaco en su actual configuración, el cual es ahora el zodiaco metropolitano, y que marca el tiempo correspondiente a cada temperamento de la naturaleza según la estación del año, y lo hace con el péndulo invisible de las pulsaciones terrestres.

La órbita que no ha sido bien establecida se pierde en pensamientos espurios orientados al fuego de leña, siempre consumidos y vueltos a ceniza que estorba el aire, y, por ende, el juicio. La buena orientación del curso cósmico, la perfecta adaptación a los estados sólidos, líquidos y gaseosos que pasan de la atmósfera al simple plano emocional, a veces chocan violentamente contra rudas vallas psicológicas.

La órbita de los pensamientos debe ser en torno al oro espiritual. La órbita de las emociones debe ser en torno al amor y la generosidad. La órbita del cuerpo debe ser en torno a la voluntad del alquimista, en parte, pero debe también seguir los procesos naturales referentes a su biología, y en eso el filósofo también coopera con el buen mantenimiento de su horno alquímico, que es la buena salud de su cuerpo y de su alma.

El año alquímico varía según la constitución interna del alquimista. Las estaciones del año terrestre no siempre se corresponden con las etapas de crecimiento del cuerpo luminoso, el que se va desarrollando a expensas de su voluntad. El filósofo debe adaptar sus instintos astrales al proceso de renovación marcado por factores netamente astrales, como los equinoccios y solsticios. Es bien sabido que la energía emitida por los astros puede ser captada en un recipiente preparado con agua y sal según el arte de los antiguos maestros.

La prolongación de la vida puede ser alcanzada según este método de adaptación y flexibilidad.

El péndulo de la naturaleza nunca se detiene. El filósofo del fuego procura no hacerlo tampoco para no demorarse ni distraerse con asuntos de menor importancia. Es preciso que su naturaleza interna sea prontamente armonizada con el ritmo de la naturaleza cósmica, y para eso los métodos de purgación y purificación se aplican desde el principio. La voluntad no se detiene ante el sufrimiento. La limpieza debe ser implacable, autodestructiva, dolorosa. La muerte, en cambio, debe ser tranquila y en paz.

Luego de la muerte uno es sólo tierra de sepultura que deviene tierra de cultivo, y como tal florecerá según las semillas que han podido caer antes de la lluvia alimenticia, llamada leche caliente, que da su savia interna a todo lo vegetal.

De lo vegetal se extrae lo mineral, que es ahora el espíritu, y ahí está el oro en bruto. Siempre es poco, pero alcanza para empezar. Sólo hay que saber invertir ese mezquino metal en certeros hechizos y encantamientos que permitan multiplicarlo de alguna forma.

Además de escaso, el precioso metal está sucio, por lo que es difícil reconocerlo. Pero el filósofo que es tierra de sepultura no sólo sabe dónde está el oro, sino que además siente que él es ese oro. Su ser está en esa minúscula partícula de palpitante brillantez dorada. ¡Un sol microscópico!

La órbita de un filósofo muerto es siempre renacer.

La órbita de un renacido es esperar a que todo el resto muera.


viernes, 25 de marzo de 2016

LA INMORTALIDAD

Principios de la salud.

El cuerpo humano debe regenerarse desde adentro, procesando correctamente las materias primas que constituyen su alimento, con un amor incorruptible hacia todo lo que sea vida.

La incubación de una enfermedad grave, tanto del cuerpo como de la mente, es siempre un fracaso personal, una derrota.

La muerte es un cambio de estado, un cambio violento e irreversible, (en la mayoría de los casos) un cese total de las funciones del cuerpo terrestre, a veces en pleno apogeo de sus fuerzas y capacidades. ¿Cómo evitar la muerte para que no sea un obstáculo en el trabajo de un hombre?

La respuesta, aunque algo retórica, es muy simple. Para evitar la muerte hay que morir antes de morir. Esto quiere decir: abandonar el cuerpo físico antes de que éste muera y vivir en el espíritu, y desde ahí, en esa ubicación, servirse del cuerpo, el que, aunque vivo, dejará para siempre de tener una identidad.

La antigua identidad, la del cuerpo y sus apetencias, muere completamente, produciendo una honda transformación en la vida del hombre.

Cuando el espíritu toma plena posesión del cuerpo, puede prolongar su vida mucho más allá de los límites aceptados hoy como normales. Un hombre de férrea voluntad puede vivir más de doscientos años si posee los conocimientos adecuados, y puede seguir vivo y consciente luego de experimentar el proceso llamado muerte.

Y en eso consiste la inmortalidad.

sábado, 19 de marzo de 2016

IGLESIA SUBTERRÁNEA

Pertenezco a una iglesia subterránea y bebo del cáliz sagrado de la anti materia. De lo más secreto, enterrado en las profundidades, la fe ciega en la luz de los átomos se ve reforzada por la constante erupción de los volcanes y también por la ininterrumpida maternidad de todas las especies.

Liturgia de tierra sobre tierra y oración tenida por diversos tipos de sal terrestre, donde lo seco es privilegio de sepulcrales castas y profunda inspiración del dios lagarto. Y todos nosotros, fieles de nuestra estéril religión insatisfecha, anhelamos la tosca perfección de las hermanas lagartijas.

Vamos ahora al túnel del pensamiento abajo en la roca donde las vetas minerales, corrigiendo el rumbo según la intensidad del fuego secreto. Porque el fuego cambia de color ante la sutil conversión del alma cuando ésta obtiene, por arte, la llave maestra de los tres mundos, mineral, vegetal y animal.

El poder del credo y la maduración en el tiempo es toda nuestra esperanza. El amor en el camino es un premio y un claro incentivo de la aceptación arcangélica, molde de amor de lo que gemina aquí abajo, en el oscuro mundo subterráneo.

domingo, 13 de marzo de 2016

EXTRACCIÓN ANÍMICA INTERMEDIA

Toda percepción es interferencia divina, estática del Todo manifestándose incesantemente en la diversidad de los fenómenos, la escoria del mercurio que debe ser purgada con severos tratamientos que muchas veces parecen obra del demonio.

Control de ruido a nivel interno y calma, rítmica calma, pero que pase de río a estanque la mente homínida para luego aplicar, sobre el objetivo, el molde psicotrónico plenamente diseñado. El mundo material externo se silencia y duerme cuando el mundo interno material despierta y se alimenta de la luz incandescente de otro Sol, uno más grande y de mucho mayor poder.

Que los ojos aprovechen el cambio de luz al final del día y el ángel de las veinticuatro horas muera feliz mientras nace el nuevo. El nuevo llora de amargura y sus lágrimas caen sobre harina, levadura y sal, pero él se niega a mezclar y yo, filósofo, le arrebato su materia de una forma que sé de memoria, y fabrico mi pan divino de cada día, el de la inmortalidad.

Y el que no sabe hacer esto realmente es digno de compasión, porque nunca sabrá tomar el control de las causas y sera como una hoja volando en medio de la tormenta. 

viernes, 9 de octubre de 2015

UNA MALA MUTACIÓN

No somos homo sapiens y tampoco somos homo sapiens sapiens. Este último término significa: “hombre que sabe que sabe”, lo que no es más que una pretensión absolutamente fantástica e irrisoria. La primera significa “hombre que sabe”, lo que también es falso, porque el hombre sabe muy poco, aunque hoy está en una posición inmejorable, con ayuda de la avanzada tecnología que ha desarrollado, para darse cuenta de que su saber es mínimo. Cualquiera de nosotros puede reflexionar sobre el hecho de que, a título personal, muy poco sabemos acerca de las cosas que vemos a diario. Por ejemplo: ¿Sabemos cómo funciona nuestra computadora, o podemos entender a cabalidad la teoría de la relatividad, de las cuerdas y de las supercuerdas? ¿Cuántos de nosotros sabemos y comprendemos el funcionamiento integral de nuestro organismo? Entonces, calificarnos de homo sapiens es sólo un reflejo de la enorme vanidad que ostenta el ser humano. Una vanidad que se viene arrastrando desde el tiempo de los griegos, o quizás de antes.

Con el tiempo la humanidad ha ido mutando, eso es innegable. Ha tenido que adaptarse a las condiciones de su medio ambiente, a cambios climáticos y geográficos, y en ese proceso de adaptación ha surgido la tecnología, es decir, ha creado herramientas para ayudarse a sobrevivir y facilitarse la vida. La ciencia está descubriendo hoy que las tecnologías utilizadas por antiguas civilizaciones es mucho más avanzada de lo que se creía. De hecho, no asociamos la palabra tecnología con aquellos pueblos antiguos. Nos resulta más cómodo imaginarlos como semi monos vestidos con pieles y cazando animales con cuchillos de piedra. Nos imaginamos a los egipcios construyendo las pirámides… ¡con las manos! ¡Pura fantasía! Porque, aunque sabemos muy bien cuánto pesa cada uno de esos bloques de piedra que sirvieron para la fabricación de aquellos monumentos colosales, nunca hacemos la relación, ya que entonces comprenderíamos que es imposible subir esos bloques gigantescos con la pura fuerza del músculo. Lo mismo se aplica a los Moais de Isla de Pascua, a Machu Picchu, a Stonehenge, etc. Estos hombres “primitivos” sí contaban con una tecnología.


Pero la tecnología no es sabiduría. El hombre es inteligente, pero no es sabio. Y la inteligencia tampoco está repartida de manera equitativa. Seamos francos, la tecnología la han desarrollado algunas personas, y el resto nos hemos beneficiado de las cosas que inventaron estos cerebros privilegiados. Desde la rueda hasta los cohetes espaciales, desde el papel hasta la más moderna tablet, todo se lo debemos a muy pocos hombres. ¿Y dónde está el supuesto saber del ser humano? Aire, solamente aire. De hecho, ahora estamos peor que antes. Estamos destruyendo el planeta con nuestra avanzada tecnología, vivimos insertos en sociedades que nos vuelven locos, neuróticos, bombardeados diariamente con información que nos lava el cerebro, hipnotizados por los objetos que poseemos, esclavizados por esa misma tecnología que debería servirnos y facilitarnos la vida. Ya no somos hombres, somos cyborgs. El teléfono celular es casi parte de nuestro cuerpo, no podemos vivir sin Internet, estamos la mayor parte del tiempo con los ojos puestos sobre una pantalla. Somos cada vez más en el mundo, y cada vez vivimos más aislados, pero con la ilusión de que estamos hiper conectados. Y cuando se nos apaga la computadora somos unos completos inútiles.

miércoles, 7 de octubre de 2015

FILOSOFÍA Y ESPIRITUALIDAD, UNA MEZCLA IMPRESCINDIBLE

El conocimiento se basa en estos dos factores, llamados filosofía y religión (o espiritualidad), que bien pueden ser análogos al mercurio y al azufre alquímicos, generando así la verdadera sabiduría en el hombre, (Piedra Filosofal) sabiduría que podría definirse como dorada, o de oro. La filosofía es el conocimiento teórico, la enseñanza técnica que debe saberse de antemano antes de pasar a la práctica. Pero es esta última la que otorga la verdadera sabiduría, sinónimo de espiritualidad.

Digamos que la filosofía se encarga del estudio de conceptos abstractos, como la mente, el espíritu, e intenta indagar más sobre las causas que sobre los efectos. De la filosofía nace la ciencia, que se encarga de lo concreto, de la materia, y que ha hecho colosales avances en ámbitos como la biología, la física, química, etc. Sin embargo, a partir de las investigaciones sobre el átomo, la ciencia abre puertas que van más allá de la materia, y traspasa el área que tradicionalmente estuvo a cargo de la filosofía y de la religión.

Filosofía y religión deben ser una sola cosa. Lo teórico, puesto en práctica, da paso a la espiritualidad, es decir, a la Ciencia.

Ser espiritual no es algo sencillo para el hombre (nunca puede tratarse de una simple impostura) porque se requiere poseer un detallado conocimiento previo y un elevado estado de conciencia para llevarlo finalmente a la práctica. De hecho, elevar el nivel de conciencia para iniciar el trabajo ya implica desarrollar una verdadera ingeniería interna, por lo que se trata de un esfuerzo netamente científico.

Pero una ciencia sin filosofía y sin religión es solamente técnica, y se desenvuelve dentro de un estrecho margen de especialidad. Así, por ejemplo, se han desarrollado técnicas para dividir el átomo, técnicas para visualizar galaxias lejanas y medir sus distancias, técnicas para combatir las enfermedades del cuerpo (solamente) y en ese viaje va creando aparatos cada vez más sofisticados, máquinas poderosas que llevan la técnica a un nivel parecido al de la perfección. ¿Para qué? ¿Cuál es el real objetivo de la “ciencia”? ¿Saber por saber? ¿Mejorar la vida de las personas?

¿Al servicio de quién está la ciencia hoy en día?


La verdadera Ciencia nace siempre del espíritu, palabra que ya esta en franco desuso entre los científicos contemporáneos. Todo debe ir unido, y unido en el interior del hombre, en el microcosmos: la Filosofía, la Religión, la Ciencia, el Arte… deben ser una sola cosa, tal como explican los textos alquímicos tradicionales, que hablan de una sola materia, del Uno, etc. 

viernes, 2 de octubre de 2015

RITUALES

Transforma todo lo que haces en algo sagrado. Cualquiera sea tu actividad en cualquier momento, hazla con el corazón puesto en lo infinito y en lo eterno.

Cualquier trabajo, cualquier movimiento o gesto, te ocupa cierta cantidad de energía, y ese tiempo no puede ser perdido. Tú no puedes perder un solo segundo en tu camino hacia el centro. Desde lavarte los dientes hasta escalar una montaña, deben ser actos sagrados dedicados a Dios. Realízalos en plena conciencia de ti mismo y vive en constante meditación. Otorga real dignidad a cada uno de tus movimientos, sabiendo que todo sirve para hacer crecer tu espíritu.

No dejes nunca nada al azar. Actúa siempre con elegancia, como si estuvieras participando de una danza cósmica, y pon tu conciencia por sobre las mezquinas limitaciones de tu cuerpo. Tu cuerpo es tu herramienta, no tu amo. No lo obedezcas, sino que mándalo. Tú eres el amo. Tú eres el jefe. Obliga a tu cuerpo a reverenciar la vida y regocíjate con cada instante, con cada experiencia, con cada dificultad, con cada conquista.

Transforma la pequeñez en grandeza. Haz que cada hora, que cada minuto sea para ti una magnífica eternidad. Nada puede sobrar en tu vida, y lo que te falta es sólo ilusión. El poder está en tu interior: sácalo. Todo lo que haces es acto de magia. Agudiza tus percepciones. Despierta los sentidos  y respira la vida. Tu mundo interno es tu Universo. Expándelo. Disuelve tu personalidad y guíate por tu Dios interior. El tiempo es ahora y no existe otro. Siempre es ahora.

Agradece a Dios por este secreto que te ha sido revelado.

viernes, 25 de septiembre de 2015

LA VERDAD Y LA MÚSICA

En la búsqueda de la verdad, la música es para nosotros un proceso al cual nos sometemos, y que actúa en varios niveles a la vez. Actúa en el pensamiento, actúa en el sentimiento, y también actúa en el cuerpo a través de las sensaciones. Estos tres niveles se corresponden con los tres principios de la música: melodía, ritmo y armonía. Pero no hay que caer en el error de asociar la melodía con la mente, o la armonía con el sentimiento, o cualquier arreglo de este tipo, por la sencilla razón de que la música es un todo perfecto, mientras que el hombre aún no lo es.

Se han realizado un sinnúmero de experimentos con música, en distintas partes del mundo, más o menos orientados a “encontrar un negocio rentable”, y por eso vemos surgir entonces estas pseudo ciencias, como la “Musicoterapia” o la “Astrosonía”. Nosotros podemos hacer otro tanto, orientados eso sí, a mejorar la calidad de nuestro pensamiento, ya que ese es el objetivo principal del sistema. Si nuestra mente funcionara según una estructura musical, alcanzaría mayores alturas, accediendo a más niveles de comprensión. Por eso hay que captar cual es y en qué consiste esta estructura musical, y cómo se corresponde con las leyes naturales.

Uno de los principales obstáculos que tiene el oyente de música, es que suele asociar sus propias emociones con lo escuchado en el momento en que estas emociones surgen, creando de esta forma una fuerte “interferencia” que le impide llegar al alma de lo escuchado. Es más, en el común de los casos puede decirse que el oyente está en la “quinta luna de Júpiter”, o sea que está sumergido en su propio océano de pensamientos, y no es capaz de escuchar nada. Pero lo verdaderamente asombroso es constatar que, aún así, cuando el oyente retoza tranquilamente en su inconsciente, el “oyente pasivo”, como se dice, e incluso el oyente dormido, experimentan la recepción de la música de manera subliminal, la que queda grabada no sólo en la mente, sino también en el cuerpo, y en cada célula, y aún creemos que a la larga podría agregarse a la información genética del individuo.

Sin embargo, los cambios que se producen con la utilización consciente de la música, no se pueden llevar a cabo sin el apoyo de una voluntad fortalecida por una ardiente motivación interior. Esta motivación interna es personal e intransferible, y nadie puede esperar algún progreso en su desarrollo si esta motivación está puesta en algún objeto externo, aunque sea intangible.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

CREACIÓN DEL SOL ALQUÍMICO

¿Quieres ser alquimista?

Debes saber de antemano que la meta de todo alquimista es la creación de un Sol. Se equivocan rotundamente quienes piensan que se trata de algo metafórico, porque un sol real es una estrella, un cuerpo luminoso y atrayente que nace en un punto del Universo, convirtiéndose en un Centro de Gravedad.

Todavía existen muchos ingenuos que se encierran en laboratorios a cocinar metales en ollas y alambiques, pobres locos autoengañados, sopladores que están muy lejos de la Sagrada Dignidad que exige la Alquimia a todos sus Adeptos. Nunca estuvo tan oculto e incomprendido el Arte Alquímico como en estos días, cuando todos piensan que los grandes misterios están siendo finalmente revelados.

Nada es más hipnótico que esta creciente “misteriomanía” que se ha ido arraigando en las mentes en el último tiempo. Nadie se percata de que los misterios están todos revelados y son, de hecho, evidentes. No hay nada oculto.

Pero hay que estar despierto.

Estar despierto significa estar conciente, y la conciencia es un fuego muy difícil de encender. Lo apaga fácilmente el agua de las pasiones y lo cubre la tierra del cuerpo aún antes de que nazca. ¿Y qué puede hacer un alquimista sin fuego? Como se ve, la alquimia es un Arte y una Ciencia. El Arte del Fuego y la Ciencia de la Generación.

Entonces, para crear El Sol Alquímico debes tener un centro de gravedad que reúna todos los materiales en una nube oscura que luego pondrás a rotar sobre sí misma. En esta etapa de tu creación la materia tiene calor, pero aún no luz, y el espíritu flota sobre las aguas. Dispón en tu espacio los elementos de tu nebulosa según la geometría sagrada  y deja que Aquello se proyecte por afinidad. Sobre todo, ten presente que el nuevo cuerpo debe respirar a su propio ritmo hasta que la luz sea manifiesta.

Ahora posees una protoestrella cuyos átomos de hidrógeno se empiezan a fusionar para formar helio. De ahí nace la energía que le dará su brillo particular a tu Sol. Si tu Centro de Gravedad no es lo suficientemente poderoso, tu estrella explotará violentamente, expulsando al espacio toda la energía acumulada y perdiendo irremediablemente el trabajo de años.

Una vez fijado tu astro en el firmamento, la luz imponderable que desprende fijará la vida a su alrededor, restableciendo la salud de tu alma y devolviéndole su entera libertad al espíritu encadenado.



sábado, 19 de septiembre de 2015

ANTESALA DEL NACIMIENTO

La infinita belleza que nace de la humedad al casarse con lo frío, en pleno tránsito de Leo por las calles de nuestra ciudad, confiere al cuerpo una respiración que entra por el aire y sale por la palabra. El aprendiz se impone silencio y se regocija de su propia fortaleza, puestas sus esperanzas en Octubre, antesala del Gran Nacimiento.

De esta Santa Humedad predomina el sabor dulce y el temperamento flemático, que son precipitados a oscuras desde las altas capas de la atmósfera. El aprendiz absorbe y bebe de aquellas celestes cataratas hasta saturarse, preparándose, con arduas meditaciones y abstinencias, para el gradual aumento en la potencia del fuego.

Atento al germen del mundo que empieza a brillar como un espejo, el Ángel de la Música toca los cabellos del hombre recién operado y susurra en su oído la suave melodía del Génesis. Con esta señal empieza el tiempo, se inicia el ritmo, y se pone a girar en lo múltiple la inexorable rueda de las encarnaciones y de los avatares.

La rueda vital produce bellos sonidos. Luego, para dirigir la Sinfonía correctamente, el músico debe conocerla y saber de memoria cada nota, cada silencio, con el fin de llevar a buen término la obra sin pasarse por alto ningún compás, sin alterar el pulso ni desajustar la armonía.

Gracias a esta música filosófica bien ejecutada la mente del hombre que ha mutado se polariza, reaccionando, y aparecen detrás del cielo las Trompetas del Apocalipsis. De este movimiento polar, de estas reacciones en el núcleo de la materia, nacen energías nuevas y llenas de significado, desconocidas en este tiempo, y que el aprendiz debe incorporar a su Vaso, recogiéndolas de un cierto aire, “como si fueran rocío de la mañana.”

Estos trabajos deben realizarse antes de Octubre. En lo posible, ingenioso aprendiz, contar con un vehículo aéreo que permita la observación del proceso desde arriba, y así programar correctamente el régimen de las precipitaciones. Hay que aprovechar absolutamente todo el tiempo planetario y no desperdiciar un día, porque esto puede echar abajo la frágil torre de naipes que estamos construyendo para salvarnos.

viernes, 11 de septiembre de 2015

MEDITACIÓN

La meditación permite concentrar todas las energías en un solo punto. Sin embargo, elegir ese punto es lo que suele conducir a error a los aprendices.

Muchos se concentran en adquirir poderes, en mover objetos con la mente, en producir fenómenos visibles, y cuando logran hacer esas cosas quedan satisfechos, pero siguen tan dormidos como antes.

De hecho, el orgullo que resulta de la obtención prematura de esas facultades, los hunde aún más en las profundidades del sueño.

Podría decirse que en realidad nunca aprendieron a meditar, que sólo aprendieron a concentrarse. Sin embargo, no se concentran en aquello que podría haberlos despertado, y se quedaron mucho más alejados del camino de la iluminación.

Toda persona que logra sumergirse en su propio silencio interno, aún cuando no adopte la postura del loto, está meditando.

Este silencio es la verdadera presencia del espíritu en la mente del hombre, es el agua bendita que baña cada una de sus células, revivificándolas y dotándolas de una fuerza que antes no tenían.

Pero el espíritu nunca se manifiesta cuando en la mente aún hay residuos que enturbian el agua, o cuando hay ruidos que interfieren la fluidez de la música divina.

Un pintor sólo puede crear su obra sobre un lienzo en blanco, inmaculado. Si el lienzo está sucio deberá limpiarlo antes de tirar la primera pincelada.

Habiendo notas disonantes, la música pierde su belleza y su coherencia. Por analogía, nuestros bajos pensamientos son disonantes con respecto a la sublime música silenciosa emanada del espíritu. Por eso, el primer trabajo de aquel que se pone a meditar, es acallar la mente por completo.

La meditación debería ser el estado natural del ser humano, un estado en el que nunca se perdiera la noción del yo.

El aprendiz empieza a ser conciente de todos los impulsos que nacen de su cuerpo, y es capaz de separar su yo de esas manifestaciones.

Al meditar, su mente silenciosa deja de escuchar las voces del deseo, de la vanidad y del orgullo, y comprende su absoluta insignificancia ante la vastedad del cosmos y de toda la creación.

Se siente como una gota en el océano, una gota que si se evapora ante el calor del sol, nadie echará de menos.

Esta conciencia de su insignificancia puede ir acumulándose en su alma si medita correctamente, y hará que, con el tiempo, refleje la potente luz del absoluto a través de su ser.

Cuando esto ocurre, el aprendiz se transforma finalmente en un iniciado, y puede entonces iniciar voluntariamente su camino de evolución personal

miércoles, 9 de septiembre de 2015

LOS SACRIFICIOS VOLUNTARIOS

Una manda, como lo entienden en general los fieles de la religión católica, es en realidad un movimiento de fuerzas bastante efectivo y poderoso.

Los fieles que llevan a cabo estas mandas, siempre en nombre de la Virgen o algún santo de su confianza y devoción, creen que la virgen o el santo pueden hacer milagros en beneficio de ellos, e ignoran que son ellos mismos los que, realizando un sacrificio determinado en nombre de esa virgen o ese santo, finalmente realizan el milagro en su propio beneficio.

¿Cómo sucede esto?

La respuesta es que estas personas, mediante los sacrificios impuestos por sus mandas, han creado un Campo de Fuerza.

El hombre que ha despertado, el mutante, sabe que los sacrificios voluntarios pueden atraer hacia la persona fuerzas, energías, vibraciones, presentes en la naturaleza de manera invisible, fuerzas que a veces son difíciles de controlar en un principio.

Este es uno de los objetivos de, por ejemplo, la práctica del ayuno de los ascetas, la que también se encuentra presente en diversas religiones, ya sea como práctica o bien como ritual.

¿Qué es un sacrificio? ¿Un oficio sagrado? ¿Un voto de obediencia a Dios? Sí, todo eso, y mucho más. Es la puerta del Gran Templo. Y se trata de algo tan sencillo, en apariencia. Un sacrificio es cuando alguien hace algo que no le gusta hacer en beneficio propio o en el de sus semejantes.

¿Acaso el sacrificio es, en el fondo, la postergación del deseo?

Los deseos son fuerzas muy presentes en el ser humano, y cuando éste logra postergar el deseo, se produce una concentración de esta fuerza, la que, bien proyectada, permite alcanzar grandes metas e importantes logros.

El sacrificio voluntario, cuando es una práctica constante, produce en el hombre y en la mujer, una paulatina acumulación de fuerza que le permite, con el tiempo, despertar facultades que antes se encontraban en estado latente, como por ejemplo la telepatía, el desdoblamiento, la telekinesis, el poder de invocación, el poder de modelar la realidad dentro de ciertos límites.

Otro factor importante referente a los sacrificios voluntarios, es que permiten apurar, de alguna manera, el karma negativo, lo que acelera considerablemente la evolución personal.

Una persona que tiene un vicio como el cigarrillo o el alcohol, puede comenzar el trabajo interno dejando ese vicio con la fuerza de su voluntad (si es que la tiene) y ese será entonces el primer paso para acumular esa pequeña cantidad de energía adicional que le permitirá, con el tiempo, alcanzar objetivos cada vez más grandes y trascendentes.

viernes, 4 de septiembre de 2015

DE LA SALUD Y LA ENFERMEDAD

El cultivo de los pensamientos sobre un campo que se llama enfermedad, cuando es un mal del alma primitiva, se permite bajo un cielo despejado de cualquier instinto, de cualquier impulso en el centro del microcosmos.

Digo alma primitiva por montaña de roca en pleno desierto, de cumbres por sobre la caída de cristales en la atmósfera, previo a la formación del fondo marino. La enfermedad de aquella roca se ve a simple vista en las fisuras y grietas que aparecen de arriba a abajo, desde el origen de los tiempos, y que causan estruendosos estallidos emocionales de odio y de furia muy difíciles de contener.

De esta enfermedad nace la conducta criminal del hijo bastardo frente a sus hermanos, quizás por envidia de sus méritos, tiñendo con su hálito el siempre precario orden social, el que poco a poco se va desestabilizando.

Caín también es padre y educa a sus hijos a no perder el impulso del Santo Egoísmo.

Luego, el defecto en la materia que debe ser manipulada, nombrado demonio o espectro infernal, es la semilla del árbol cuyas raíces afirmarán la pobre tierra erosionada.

Lo que muchos callan por prudencia o temor es que la Virtud generada como Planta Solar en todo pensamiento y en toda emoción, saca sus aguas germinales del Pozo Negro, donde los pecados se arrastran como serpientes en el lodo.

La conciencia bañada en esa agua inmunda se envenena de su propia sal y sale a buscar antídoto a la superficie. Nace de esa forma el amor a la luz y el camino hacia Dios, noble trabajo que se mantiene a fuego durante toda la existencia, siempre en espera de la Salud Eterna del Alma.

miércoles, 26 de agosto de 2015

LA NEBLINA

La neblina que baja de la montaña personal se hace más y más densa cuando entra el invierno, cuando el ciclo de los pensamientos experimenta un nuevo inicio. El alma debe calcular perfectamente el grado de humedad que ingresará en el tejido óseo de los deseos no satisfechos antes de congelar sus cuerpos materiales. La neblina dificulta la visión, y es preciso dedicarse  a oír.

Según el punto en que se encuentre el alma dentro del año litúrgico, en pleno invierno, ya sea en el hemisferio norte o sur, definirá la naturaleza de los sacrificios voluntarios que debe hacer el practicante para graduar la potencia de su fuego sexual. Vuelta su emoción hacia el Oriente recibe la suave carga eléctrica del Pequeño Sol en su nacimiento, arriba de las nubes que cubren la conciencia astral, tan necesitada de lluvia en esa época.

El Régimen Secreto debe ser lo más estricto. Latencia, esa es la palabra que refleja el estado de cada uno de los atributos anímicos, sumergidos en el lago del tiempo bajo una gruesa capa de hielo que no los dejará salir hasta la llegada de la Primavera Filosófica. Es un período breve, pero que parece eterno por lo difícil que resulta mantener encendida la llama en medio de tantos temporales de viento y de agua. Como ejercicio de fuerza moral le sirve al practicante para fabricar una voluntad con sus propias manos, voluntad que luego será su herramienta principal a objeto de levantarse y mirar la luz de arriba sin encandilarse, al final del túnel.

La neblina se disipa con la salida del Pequeño Sol, pero suele dejar algunos estragos en la conciencia terrestre. Sólo cabe entonces ser testigo de la reparación que efectúa la naturaleza en su seno, sin intervenir. La observación desapasionada de esta Cirugía Santa dejará en sus manos valiosas semillas que el practicante debe utilizar cuando llegue el tiempo de la Siembra en un Campo Virgen. Si está en el hemisferio sur, su alma se prepara en silencio para el Adviento, en primavera, y se dispone a la muerte que la hará nacer en algún lugar oculto que sólo conocen los Magos que fueron Reyes. Si el alma vuelve a nacer, ya el siguiente ciclo será más fácil y la neblina dejará de causar estragos, porque esa nueva conciencia estará reforzada por la voluntad y por un gran entusiasmo.